Nuestra estrategia ambiental—que incluye la difusión de una arraigada cultura ambiental entre nuestros colaboradores y grupos de interés— se enfoca en:

En IEnova operamos nuestros negocios en estricto apego a la regulación y con la firme convicción de proteger al medio ambiente.

En 2018 comenzamos a implementar un Sistema de Gestión Ambiental Corporativo basado en los estándares ISO y otras mejores prácticas. Conformado por la política de medio ambiente y el manual del sistema de gestión ambiental corporativo, este sistema nos permite mejorar el desempeño ambiental de nuestras unidades de negocio en cuanto al uso de los recursos naturales, emisiones atmosféricas, gestión del recurso hídrico y de residuos.

Utilizamos las más avanzadas tecnologías para monitorear y registrar continuamente las emisiones. Aplicamos una metodología para calcular las emisiones directas e indirectas de gases efecto invernadero y cumplir con lo que establecen la Ley General de Cambio Climático, su Reglamento en materia del Registro Nacional de Emisiones y los Acuerdos correspondientes.

Dado que por la propia naturaleza de sus procesos, los activos ECA y TDM son los que mayores emisiones producen, éstos requieren de mediciones más estrictas. En ECOGAS se generan emisiones provenientes de los automóviles que utiliza nuestra fuerza de ventas y el personal de operación y mantenimiento. Todos los vehículos que empleamos cumplen con las normas de verificación vehicular de contaminantes.

Para gestionar los residuos, colaboramos con empresas especializadas y autorizadas que disponen adecuadamente de ellos. Para residuos cuya naturaleza fisicoquímica lo permite, trabajamos con proveedores que los reciclan o reutilizan, en lugar de enviarlos a disposición.

Los sitios que generan mayor cantidad de residuos no peligrosos son ECA y TDM, ambos localizados en Baja California. En estas empresas contamos con programas de mantenimiento preventivo y correctivo para minimizar riesgos y fallas, que nos permitan garantizar la integridad y confiabilidad de nuestras operaciones, realizados ademas con un enfoque de reducción y manejo adecado de residuos. Adicionalmente, contamos con todos los registros como generadores de residuos aplicables a nivel federal o local.

Durante 2018 no tuvimos derrames accidentales derivados del manejo de residuos. En el año enviamos a reciclaje 20 toneladas de residuos peligrosos y 94 toneladas de residuos no peligrosos.

Para aprovechar, ahorrar y reciclar el agua, nuestros esfuerzos se enfocan primordialmente en ECA, el activo que más agua emplea, y en TDM, nuestro segundo activo con mayor uso de agua.

En ECA se emplea agua exclusivamente para el proceso de calentamiento que requiere el gas natural para realizar un cambio de fase. Es importante señalar que el agua no entra en contacto con ningún producto y, por lo tanto, no se contamina. El 99% del agua que se emplea en ECA se extrae del mar y se regresa a la fuente original, siempre en estricto cumplimiento con las especificaciones de los permisos ambientales que nos aplican. El otro 1% es agua residual que se procesa en una planta de tratamiento antes de descargarla en el mar.

Cada tres meses, un laboratorio acreditado analiza las propiedades fisicoquímicas del agua para garantizar que las descargas de ECA cumplan con las condiciones establecidas en el permiso de descarga y con los límites máximos permisibles de contaminantes establecidos en la normatividad.

Por su parte, TDM requiere agua desmineralizada para producir el vapor que se utiliza para el funcionamiento de las turbinas. Además, utiliza agua de servicios para los sistemas de enfriamiento. El agua que se utiliza en TDM es agua residual municipal proveniente de la Laguna de Oxidación Zaragoza, ubicada en Mexicali.

El agua se trata previamente para poder ser utilizada en el proceso y posteriormente ser descargada en cumplimiento con la normatividad aplicable. En este sentido TDM presenta un beneficio al entorno, al devolver agua con mejores características a las que se tomó. Durante 2018, la eficiencia en el uso de agua se mejoró respecto al 2017, se utilizaron 1.43 m3/MWh generado, lo que representa una disminución del 15% respecto a 2017.

TDM es una de las plantas alimentadas con gas natural más limpias de entre las que supervisa el Consejo Coordinador de Electricidad en la Región Occidental (Western Electricity Coordinating Council, WECC). Para alcanzar este nivel de excelencia utiliza tecnologías ambientales de vanguardia que cumplen o superan las normas aplicables en México y en el estado de California.

Este año en IEnova registramos una reducción en la cantidad de agua descargada. Esto se debe en gran parte a la disminución en el consumo de agua en TDM resultado de acciones de mejora que se implementaron en la planta de tratamiento de aguas residuales. Asimismo, se sustituyó el sistema de desinfección de agua de gas cloro a gas líquido. Estas medidas se aunaron a los esfuerzos realizados para continuar incrementando la cantidad de agua que se recircula en el proceso y detectar y reparar fugas de forma oportuna.

En IEnova contamos con programas de conservación de la biodiversidad que varían dependiendo de las características del proyecto y del ecosistema del lugar en el que construimos u operamos. Los programas se dividen básicamente en dos vertientes de acción:

Los programas enfocados en la protección de la biodiversidad nos permiten dar cumplimiento cabal a lo que estipulan las autorizaciones emitidas en favor de IEnova. Como una buena práctica interna, hemos continuado con la implementación voluntaria de algunos programas con los que contribuimos a la conservación de los recursos naturales, con lo que vamos más allá de la obligación que tenemos por ley.

Contamos, asimismo, con una Estrategia para la Conservación de Recursos Naturales con base en la cual administramos los esfuerzos y recursos asignados a estos programas.

Restauración, conservación y compensación de la flora

Muestra de nuestro compromiso con la biodiversidad es la ejecución de programas de reforestación para los que reproducimos especies nativas de la región en viveros propios que mantenemos más allá del tiempo establecido por la autoridad. Generamos valor en el entorno de nuestros proyectos, protegemos y producimos especies de plantas nativas en un ambiente controlado, preservamos especies y desarrollamos incluso la habilidad de generar semillas de especies con alguna categoría de riesgo de extinción.

En 2018, el trabajo en los viveros se enfocó primordialmente en labores de mantenimiento y evaluación del hábitat con base en monitoreos cualitativos y cuantitativos, con excelentes resultados en densidad de plantas, porcentaje de cobertura vegetal, supervivencia y diversidad biológica.

El vivero localizado en las instalaciones de ECA —que ha operado durante más de diez años aun cuando las autorizaciones ambientales nos obligaban a hacerlo sólo por cinco años— es un excelente ejemplo de nuestras buenas prácticas. En este vivero los valores de diversidad de las especies actualmente son muy similares o incluso ligeramente mayores a la medición realizada al inicio del programa, con un mejor equilibrio en las especies presentes y la consecuente mayor estabilidad en los ecosistemas. Durante 2018 sus esfuerzos se enfocaron en la producción de plantas con la finalidad de mantener una reserva mayor al 50% de la capacidad del vivero. Actualmente se cuenta con un total de 53,010 plantas de 20 especies nativas.

En resumen, nuestros programas de rescate, restauración, compensación y conservación incluyen, en mayor o menor medida dependiendo del sitio, las siguientes actividades:

Protección y rescate de la fauna silvestre

Realizamos estudios para medir los impactos potenciales de una obra sobre los ecosistemas antes incluso de comenzar a desarrollar un proyecto. A menudo nuestras prácticas son más estrictas que lo que nos marca la legislación ambiental, por lo que proponemos a las autoridades las medidas que consideramos son necesarias para proteger al hábitat y especies de fauna silvestre de la zona.

Contamos con estrictos programas de rescate y reubicación de fauna para identificar a las especies que viven en sitios aledaños a nuestros activos en construcción, a las que reubicamos en un lugar seguro. En la captura se emplean técnicas específicas a cada grupo faunístico para liberar a los individuos en zonas forestales similares a las de su área de rescate.

El Programa de Monitoreo de Mamíferos Marinos (PMMM)—que iniciamos en 2003 antes de comenzar a construir la terminal de ECA—es particularmente destacado. Lo operamos en colaboración con el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y otros expertos especializados. El PMMM aporta los datos requeridos para proteger a las especies de la región, en particular a la ballena gris cuya ruta migratoria se localiza muy cerca de ECA. También estudiamos patrones de migración y garantizamos el libre paso de las especies marinas en la zona.

Proyectos en construcción

Por otra parte, en los proyectos que al cierre del 2018 estaban próximos a empezar construcción o en construcción, entre los que se incluye a los parques solares Pima Solar, Rumorosa Solar, Tepezalá Solar y Don Diego Solar, así como las terminales de Veracruz, Puebla, Valle de México, Manzanillo, Topolobampo y Baja California, ya se realizaron o se encuentran en proceso de realización los estudios y evaluaciones de impacto ambiental que requiere la regulación. Con base en estos estudios, en IEnova diseñamos diversos programas de protección del medio ambiente específicos para cada proyecto, entre los que destacan los programas de conservación de flora y fauna.

Por mencionar algunas acciones, en los parques solares Pima, Rumorosa y Tepezalá se implementaron Programas de Rescate y Reubicación de Fauna Silvestre mediante los cuales personal capacitado realizó la captura de mamíferos pequeños y medianos, reptiles y serpientes que habitaban en las distintas zonas, tanto antes de comenzar las labores de limpieza del terreno como durante la construcción. Todos los individuos capturados se reubicaron en sitios aledaños al proyecto—pero suficientemente alejados como para impedir su retorno—que cumplen con condiciones ecológicas similares a las de los sitios de captura.